P. Alberto Melendrez
DOMINGO XVI ORDINARIO.
(22 de Julio de 2012)
Mt. 6, 30-34.
“Andaban como ovejas sin pastor”.
Un domingo más el Señor nos recibe en su casa, complacido por nuestra fe, que nos recuerda el compromiso de agradecer directamente, los bienes que de su parte recibimos a diario. En este día el mensaje de Dios nos propone algo: que reconozcamos la importancia del descanso personal y aprendamos a practicar el descanso cristiano.
En el evangelio tenemos el regreso de la misión de los apóstoles. Ha sido su primera experiencia en el anuncio de la Palabra que han aprendido junto a Jesús; en los lugares donde han estado, han realizado milagros, han hecho curaciones y dado paz a los poseídos de diversos males. Han descubierto que la misión emprendida puesta bajo la custodia de Dios, no necesita ni morral bien abastecido, ni la seguridad de los bienes, solamente la confianza en el Señor. Regresan alegres, deseosos de contar sus experiencias al Maestro, y éste, sabiendo que han hecho largas caminatas, sufriendo sed, hambre, peligros, les propone retirarse a un lugar apartado para escucharles, pero sobre todo, para preguntarles si están dispuestos en un futuro a servir al Señor. Jesús no puede tener este momento de intimidad con los apóstoles, ya que una multitud de personas llega hasta ellos, rompiendo su privacidad. Finalmente, es más grande la misericordia de Jesús, quien conmovido por todos aquellos que le buscan, se queda con ellos y les enseña muchas cosas.
El trabajo humano y el descanso.
En la sociedad de hoy sucede lo que en el evangelio, movimientos, agitaciones, sobresaltos, prisas; todos tendemos a la productividad, a hacer cosas provechosas, al trabajo. El trabajo es una ley eterna (dada por la sabiduría divina) y universal, un deber de todos. “Si alguno no quiere trabajar, que no coma”, (2 Tes. 3, 10). El trabajo humano es el esfuerzo o empeño por realizar algo bueno para uno mismo y para el prójimo, (el empleo es un trabajo remunerado que nos produce ingresos). “En el trabajo, la persona ejerce y aplica una parte de las capacidades inscritas en su naturaleza”, (CIC. 2428). Jesús, el Hijo de Dios, trabajó manualmente como cualquiera de nosotros, los apóstoles tenían sus oficios con los que ganaban su sustento, hay santos como san José, san Isidro, santa Zita, a quienes recordamos entregados a sus labores. El trabajo dignifica y santifica a la persona, es por tanto un deber de todos. Todos trabajamos, de acuerdo a nuestra edad, capacidades. El cumplir nuestras responsabilidades familiares y sociales es el trabajo de todos.
Todos trabajamos y todos nos cansamos.
El trabajo, la fatiga, produce stress, ansiedad, cansancio físico y moral. Y el cansancio, lo sabemos, se combate descansando para recuperar las fuerzas. En el evangelio, Jesús invita a los apóstoles a descansar. También es una ley de Dios: “Si Dios ‘tomó respiro’ el día séptimo (Ex. 31, 17), también el hombre debe ‘descansar’”, (CIC. 2172).
Una característica de estos días, es que vivimos bajo presión, angustiados, con miedo, a diferencia de épocas pasadas, porque hoy trabajamos mucho, porque vivimos acelerados y no sabemos descansar. Tenemos ideas equivocadas con respecto a él. Llegan las vacaciones y todo mundo corre a las playas, a derrochar en discotecas, fiestas, parrandas, lo que se logró ahorrar durante el año. ¿Eso es descansar? ¿Cometer los excesos que nos reservamos a lo largo del año? Para muchos sí. Vacaciones es lo mismo que acceder a los deseos reprimidos, embriaguez, pereza, olvidarse de las obligaciones diarias. Para muchos eso es el descanso.
El verdadero descanso.
Hoy Jesús nos enseña que el descanso es para quienes trabajan, para quienes invierten su vigor en un buen fin. Los apóstoles regresan fatigados y es justo que tengan unos momentos de tranquilidad, un espacio para profundizar en la gran experiencia que han vivido. Jesús no les autoriza la holgazanería ni la embriaguez como una forma de esparcimiento, quiere que conversen, que convivan compartiendo los acontecimientos vividos en la misión que han concluido.
Este es el verdadero descanso, el tiempo que se dedica a cultivar las relaciones personales. El tiempo que empleamos para examinarnos y ver cómo va nuestra vida; el tiempo para encontrarnos a nosotros mismos, para darnos cuenta qué necesitamos, qué nos sobra, o qué nos estorba y afecta.
Esa playa que está en nuestra mente como referente de unas vacaciones perfectas, con un mar tranquilo, con una brisa fresca, con arena fina, no siempre es posible. Pero sí podemos encontrar una playa a la hora del amanecer o atardecer, unos momentos de silencio y soledad, donde relajar el corazón y dejar de obsesionarnos con nuestros problemas, con la maldad que cada vez se vuelve más insolente. Unos momentos de profundización en nuestra propia casa, en el templo frente al sagrario, en la celebración de la Misa, que son mejores que hartarse de comida o alcohol hasta quedarnos sin recursos, con la cartera vacía. “La institución del día del Señor contribuye a que todos disfruten del tiempo de descanso y de solaz suficiente que les permita cultivar su vida familiar, cultural, social y religiosa”, (CIC. 2184).
Podemos tener momentos muy gratos con nuestra familia si tratamos de conversar, si hacemos el esfuerzo por sentirnos aliviados de nuestras tareas diarias que nos cansan, si tratamos de ejercitar otras dimensiones de nuestra naturaleza. Somos seres aptos para el trabajo, sí, pero también tenemos la capacidad de amar y hacernos querer aún más por los nuestros. Tenemos la capacidad para contemplar la naturaleza, para cultivar un arte, practicar un deporte, leer un buen libro tranquilamente, disfrutar una película. Muchos no sabemos descansar porque nos hemos vuelto adictos al trabajo, a las prisas.
Las vacaciones, el descanso, es el tiempo para recuperar fuerzas, para reparar el desgaste emocional. Para equilibrarnos, no para alterarnos aún más y perdernos en cosas que pudieran parecer muy atractivas, pero que en el fondo no son tan buenas.
Aprender a descansar.
Tenemos que aprender a descansar. Descansar cuerpo y mente es fácil, mediante la reducción de nuestras actividades físicas, mediante la comunicación interpersonal. Pero hay otros tipos de descanso que no practicamos, y que nos sería muy útil hacerlo, el primero de ellos, descansar de las apariencias. Dejar a un lado la imagen que damos a los demás, de eficiencia, de prontitud, de inteligencia, que nos funciona muy bien en ocasiones, que nos da prestigio ante los demás; descansar de las apariencias es practicar la humildad, reconocer que somos pequeños y que requerimos la ayuda de los demás en cierto momento; es reconocer que nuestro interior se fatiga con ese traje pesado que es nuestra imagen ante los demás. ¿Para qué aparentar lo que no somos? Esas deberían ser nuestras vacaciones, reconocernos como somos.
Debemos también aprender a descansar de nuestra autosuficiencia, de nuestra falta de tiempo para Dios. Poner pretextos, el trabajo, la escuela, la casa, que en ocasiones pueden ser tan absorbentes que no nos dejan el tiempo suficiente para convivir con Dios y servirle. Somos bautizados, hijos de Dios, y Él tiene un lugar para nosotros en su casa, donde podemos escuchar su palabra, meditarla, participar de los momentos que nos ofrece nuestra Iglesia con el Señor.
Si conocemos a Dios, si Él nos conoce también, entonces no debemos ser creyentes “de ocasión”, presentes en el Templo en la boda o el bautizo de alguien cercano.
Muy valioso es también aprender a descansar de nuestras preocupaciones; nos agobiamos demasiado con nuestros problemas, nos impacientamos con los contratiempos que se nos presentan, nos desesperamos con nuestras pequeñas cruces, olvidando la confianza en la providencia de Dios, en la sabiduría que nos comparte para seguir caminando hacia adelante,
“Marta, te preocupas y agitas por muchas cosas, y hay necesidad de una sola…”, (Lc. 10, 41-42), confiar en el Señor. ¿Sabemos darle un poco de descanso a nuestros problemas, preocupaciones? ¿A nuestras tristezas, amarguras? ¿Sabemos dejar guardados nuestros rencores, envidias, resentimientos? ¿O los atesoramos, los multiplicamos y los lucimos como si fueran joyas valiosas?
El descanso cristiano.
Hay otro descanso que no practicamos y que es fundamental para nuestras buenas relaciones. Es el descanso que Jesús nos enseña en el Evangelio, dar descanso a los demás. Dar al prójimo la paz que requiere. El entregarse a los demás de corazón.
En la lectura, pudiendo Jesús marcharse, ocultarse, despedir a todos y quedarse a convivir con los suyos, a escuchar esas anécdotas tan agradables que han tenido estos hombres, no despide a la multitud que lo reclama, los atiende, les da consuelo, los escucha y les “enseña muchas cosas”. ¿Sabemos nosotros darle descanso a los demás? A nuestra madre que ha trabajado todo el día en casa y nunca le es suficiente el tiempo para tener el hogar impecable como ella quisiera, ¿o todo el día la agobiamos con nuestros problemas, discusiones, comentarios “esto no me gusta”, con nuestro comportamiento caprichoso, voluntarioso? ¿Sabemos darle el descanso que merece nuestra pareja o la ponemos de mal humor al llegar a casa alterados por lo que hemos vivido en el día? ¿Sabemos dar un poco de descanso a los hermanos, conviviendo tranquilamente con ellos, o todo el día lo pasamos fastidiándolos? ¿Sabemos dar descanso a nuestros allegados callando aquel comentario ofensivo, que pudiera sembrar dudas en su persona, o despertar resentimientos hacia alguien más?
Hoy que se habla tanto de la autoestima, del aprecio y cuidado que debemos poner en nuestra persona, hemos llegados a extremos egoístas de pensar solo en nuestro bien. Pero la caridad cristiana, con el ejemplo de Jesús, nos dice que siempre habrá alguien que necesite un poco más aquello que demandamos: paz, consuelo, compañía; a pesar de nuestros argumentos, crisis, fatigas, una buena manera de descansar es haciendo algo por los demás, y también, compartiendo lo que somos con los nuestros, crecer en la unidad a través de la apertura ¿cuánto tiempo hace que no nos decimos que nos queremos? Porque a pesar de nuestros problemas y diferencias, en el fondo sentimos cariño por quienes nos rodean.
Pidamos a Dios que nos enseñe a descansar, descansar verdaderamente, para lo cual no hay necesidad de hacer grandes gastos ni viajes, simplemente convivir, apreciarnos, ser más pacíficos y más hermanos, como Jesús hoy nos ha enseñado.
martes, 24 de julio de 2012
El director escribe...
P. Martín Peralta
(Director de los proyectos "Comunidad de FE")
Muchos se angustian por problemas que, en su mayoría, nunca llegan a hacerse realidad. Sufren con anticipación, pensando e imaginando cosas que pudieran suceder. La mayoría de nuestras preocupaciones se deben a la falta de confianza en Dios.
Un hacendado fue a la ciudad y le preguntó al dueño de un restaurante si podía utilizar un millón de piernas de sapos. El dueño del restaurante quedó asustado y quiso saber dónde pretendía el hacendado conseguir tantas piernas de sapos. El hacendado le respondió: Cerca de mi casa hay un pequeño lago que está invadido e infestado de esos bichos. Son millares y hacen un barullo infernal, croando toda la noche. ¡Me estoy volviendo loco!
Quedó decidido, entonces, que el hombre le traería quinientos sapos por semana, durante algún tiempo. En la primera semana, el hacendado volvió al restaurante un poco avergonzado, pues traía en sus manos dos sapos. El comerciante le preguntó: ¿Dónde está mi pedido?
El hombre respondió: Yo estaba totalmente engañado. ¡Había solo estos dos pequeños sapos en el lago! Ellos solos son los que hacían todo el barullo.
La próxima vez que alguien te critique o se ría de ti, acuérdate de que no son miles de sapos los que hacen todo el barullo, sino apenas dos sapitos. Mientras dos critican y ríen, cientos te apoyan y animan.
Acuérdate de que las angustias y los problemas parecen mayores en la oscuridad. Hay una posibilidad muy grande de que, cuando llegue mañana y lo pienses mejor, el problema habrá disminuido su importancia o habrá desaparecido, quedando en su lugar un asunto de fácil solución.
Lo mejor es dejar las preocupaciones en las manos de Dios. Ten hoy un día feliz, sabiendo que Dios está en el control de tu vida.
Pero yo le cantaré a tu poder, y por la mañana alabaré tu amor: porque tú eres mi protector.
Salmo 59:16
El Director escribe...
| P. Martín Peralta (Director de los proyectos "Comunidad de FE" |
Una tarde, mientras regresaba de la capital a su casa, el senador John Stennis fue asaltado a mano armada. A pesar de que Stennis entregó lo poco de valor que tenía, los asaltantes le dispararon dos veces, pegándole en el estómago y en la pierna. Los cirujanos del Centro Médico Walter Reed trabajaron más de seis horas para salvarle la vida.
Esa tarde también iba de camino a su casa el senador Mark Hatfield, que había tenido a menudo encontronazos con Stennis. Los dos estaban por completo en desacuerdo en cuanto a la política. Sin embargo, cuando Hatfield oyó en la radio lo que había sucedido, de inmediato se dirigió al hospital en su coche. Ya ahí, se percató con rapidez de que el personal del commutador estaba sobrecargado con las llamadas de los otros senadores, los reporteros y los amigos de Stennis. Le dijo a un operador: Sé cómo utilizar uno de estos equipos, déjeme ayudarlo. Lo ayudó a atender los teléfonos hasta el anochecer, cuando las llamadas disminuyeron. Luego, sin fanfarronear y calladamente, se presentó mientras se iba.
Mi nombre es Hatfield… estoy encantado de haber podido ayudarle en algo que concierne a un hombre al cual respeto profundamente.
Grandeza quiere decir estar libre de pequeñez, rencor, venganzas y prejuicios. Significa cuidado internacional, ayudar con modestia.
1 Samuel 16:7
Dios no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Dios mira el corazón.
lunes, 23 de julio de 2012
El Director escribe....
P. Martín Peralta
(Director de los proyectos "Comunidad de FE"
Oculto en el desierto de Chihuahua en Nuevo México se encuentra una de las grandes maravillas de Dios: las Cavernas de Carlsbad. Al visitante casual, si oscura entrada le puede parecer poco interesante, como el estéril desierto que las rodea. Sin embargo, allí hay delicadeza y grandeza, ese es un lugar en el que a través de los siglos pequeñas gotas de agua, silenciosas en la oscuridad, han construido un monumento de extraordinaria belleza de quince metros de altura. Gota tras gota, depositando partícula, un dedo que parece de mármol comienza a crecer. Al final, este proceso forma una enorme columna; así, se crean las esculturas dentro de las cavernas.
Un proceso similar ocurre dentro de cada uno de nosotros. Cuando un solo pensamiento llega a nuestra mente, deja sedimento que entra a lo más profundo de nuestra alma, formando nuestras propias columnas… columnas de carácter. Si permitimos que los pensamientos inmorales, egoístas y violentos llenen nuestra mente, formamos columnas de mal y fracaso. Si llenamos nuestra mente con la verdad y el amor, formamos columnas fuertes y bellas dentro de nuestra alma.
En Proverbios 23:7, el rey Salomón dijo: Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.
Salomón entendía que las cosas en que pensamos determinan la persona que llegamos a ser. Cuando buscamos a Dios, comenzamos a reflejar su carácter en nuestra vida.
¿Qué formaron las columnas de carácter en tu vida? ¿Te asemejas en algo a tu Padre Celestial?
Tú puedes llegar a ser la persona que Dios diseñó para que seas al renovar cada día tu mente con la Palabra de Dios. Al igual que las Cavernas de Carlsbad se crearon a través del tiempo, ocultas de la vista, así se forja nuestro verdadero carácter.
Filipenses 4:8
Por último, hermanos, piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en toda clase de virtudes, en todo lo que merece alabanza.
Buen día!
miércoles, 27 de junio de 2012
El voto "razonado"
A unos cuantos días de realizarse las elecciones en nuestro país, presentamos este articulo para su estudio y reflexión.
El voto “razonado”
27 de junio de 2012.
manuel.ocampo.ponce@hotmail.co
Los días que restan para las elecciones se agotan y muchos ciudadanos no saben por quién votar. Mientras distintas autoridades gubernamentales, civiles y religiosas insisten que hay que “razonar” el voto, el común de los ciudadanos se mueve en la superficialidad. Los razonamientos van más en función de intereses subjetivos, simpatía o sentimientos y emociones, pero realmente en pocos casos vemos argumentos o razonamientos de fondo. Es un hecho que abunda la perplejidad .
A propósito de esta situación algunos compañeros, me preguntaron si la Ética o Filosofía Moral podía decir algo al respecto. Y ese es el motivo por el que escribo estas breves líneas con algunos principios éticos que espero sean de utilidad.
Me dirijo a todas aquellas personas que tengan curiosidad por saber qué dice la Ética realista y a todas aquellas personas que dicen: “es que no se por quién votar”; a los que dicen: “todos me parecen malos y no se si abstenerme, anular o votar por el menos malo”, y lo que es peor, en este último caso, hay quienes no saben bajo qué criterio decidir cuál es más malo o menos malo.
A manera de brevísima introducción he de decir que la Ética realista o basada en la realidad objetiva, como ciencia estrictamente filosófica, busca las causas últimas, en este caso del acto humano, que es, por lo mismo, libre y responsable. De aquí que se deriven ciertos principios del obrar moral que son universales e independientes de cualquier ideología política o religiosa. Una vez aclarado esto y como el voto es un acto humano, veamos lo que aporta la Ética ante la perplejidad.
Decimos que una conciencia moral (juicio sobre la bondad o maldad de un acto), es perpleja, cuando le parece que hace mal en cualquier sentido que obre.
De modo que si pensamos que cualquiera de los partidos o candidatos es malo, ya sea por sus antecedentes históricos, por su plataforma política o su actividad práctica, y que cualquiera de las opciones es mala, incluso abstenerse o anular, entonces no hay más recurso que ver cuáles son las condiciones del principio ético del mal menor.
Desde luego lo primero y ante todo será discernir si realmente todas las propuestas políticas son objetivamente malas desde el punto de vista ético. Y para esto he de decir que una opción puede ser éticamente mala, porque su plataforma política es de suyo inmoral, como sucede con las plataformas materialistas, sean marxistas (izquierdas) o liberales (derechas) o bien porque sus representantes tienen propuestas políticas, legislativas o antecedentes que van en contra de principios morales.
Si una vez hecho el razonamiento anterior seguimos considerando que todas las propuestas fueran malas, incluso abstenerse o anular. Es necesario saber cuál de las opciones es la menos mala, y para esto la Ética nos proporciona algunos principios que nos pueden ayudar:
1. El mal menor es lícito sólo cuando no hay otra alternativa y los males que sobrevienen de cualquiera de las opciones son inevitables. Me parece que en el caso de las presentes elecciones, los ciudadanos tenemos tres opciones:
a) Abstenernos
b) Anular el voto
c) Votar por alguno de los representantes de los partidos.
2. En algunos casos el mal menor es preferible, no porque sea un bien, sino porque el bien que se pierde es menor.
3. Ante la duda nunca es lícito obrar, de modo que si se tiene duda es mejor retrasar la acción. En este caso “abstenerse” es, de algún modo elegir y no puede retrasarse porque sólo tenemos esa fecha límite para decidirnos por alguna de las opciones. Habrá que ver si después de los principios abstenerse o anular es el mal menor.
4. Si no se puede dejar de elegir entre estas opciones, hay obligación de elegir el mal menor, procurando evitar transgredir el derecho natural antes que el derecho positivo o las leyes de los hombres.
Esto es porque los bienes morales, están por encima de los bienes económicos y físicos como la salud, el bienestar y la propia vida.
De modo que siguiendo este principio ético, nunca es lícito votar por plataformas políticas que promueven legislaciones inmorales como abortos, eutanasias, atentados contra la familia, etc. En estos casos no cabe el mal menor y existe responsabilidad moral grave de quienes votan por estas propuestas.
5. Lo anterior nos lleva a la necesidad de distinguir entre la bondad o maldad de la elección misma y la bondad o maldad de las consecuencias del obrar. Aunque las consecuencias de nuestra elección sean muy graves no es lícito optar por algo intrínsecamente malo o en contra de la ley moral. Con este principio se reitera que la aprobación legislativa de leyes inicuas, contrarias a la ley natural es siempre ilícita.
6. Nunca hay que poner al mismo nivel el mal moral con las arbitrariedades, penalidades y adversidades de la condición humana.
Siempre es mejor sufrir el mal que cometerlo (Sócrates).
7. Si después de estos principios quedaran descartadas todas las propuestas, nos quedaría la opción de abstenernos o anular. Y en este caso habrá que ver si el abstenerse no implica otorgar de alguna manera al que lleve más votos, que, en este caso, podría ser el menos malo o el más malo.
8. La anulación del voto podría ser el mal menor únicamente si no existe otra opción cuya plataforma política y antecedentes históricos y morales NO se oponga a la ley natural.
De modo que, en suma:
• Si queremos obrar éticamente es necesario conocer las plataformas políticas, antecedentes históricos y propuestas de los candidatos y descartar a los que no se ajusten a los principios éticos.
• Abstenerse puede ser otorgar el voto al que lleva más.
• El mal menor se elegirá únicamente entre las opciones que no se oponen a la ley natural y a los principios éticos.
Espero que estos brevísimos principios de la Ética les hayan aportado algo de claridad y me da gusto que se hayan tomado estos minutos para conocer lo que aporta la Filosofía Moral Realista, porque la Política y el Derecho no se pueden separar de la Ética debido a que la Ética es el alma o la forma que actualiza y da unidad y vida al cuerpo social.
jueves, 21 de junio de 2012
Consolidemos la democracia
Consolidemos la democracia 
En el territorio nacional se
llevarán a cabo elecciones federales el 01 de julio y se elegirán, además del
presidente de la nación, a cinco gobernadores, 128 senadores y 500 diputados
federales. En 15 estados del país se renovarán legislaturas locales y presidencias
municipales y, en ciudad de México, se elegirán jefes delegacionales y al jefe
de gobierno.
Esta jornada electoral que parece
muy sencilla y se define en poco más de 10 horas, tiempo que duran las casillas
abiertas, es parte medular de lo que llamamos “democracia”, es decir, la
participación de los ciudadanos en momentos que tienen que ver con la toma de
decisiones respecto de su propio destino como nación, de forma personal y comunitario.
En todo este proceso tenemos
todos la responsabilidad de ir a expresar nuestra decisión, por un candidato o
partido, o por el otro, o por ninguno, pues somos parte de una misma comunidad
que busca día a día su bien común. En esta comunidad que es la nación mexicana,
el voto constituye el instrumento más importante con que contamos los mexicanos
para elegir a nuestros representantes en el gobierno; nuestro voto deber ser
otorgado a aquel ciudadano que represente los intereses, los valores y
aspiraciones de la sociedad, por eso es de suma importancia saber las propuestas,
los proyectos de ley, pues de otra manera podrían verse afectados seriamente los valores y
aspiraciones legitimas de la sociedad mexicana.
En pocas palabras decimos que por
medio del voto elegimos a las personas que dirigirán los destinos de la nación,
cuya parte más importante no son las instituciones políticas o los partidos,
sino los ciudadanos que pertenecemos a este país, con derechos y obligaciones.
El candidato que resulte electo,
ya sea para presidente de la nación o gobernador,
se enfrentará agrandes problemas como: las diferentes formas de violencia, el
clima de inseguridad en algunos sectores bien identificados, la pobreza
extrema, la corrupción, la impunidad, el fenómeno creciente de la migración o
la falta de oportunidades de estudios de calidad para los jóvenes y de trabajo
digno y bien remunerado de cualquier ciudadano.
Nos encontramos con algunos
vicios por vencer, algunos ocasionados por la falta de confianza en los
partidos, por las campañas negras y por el pesimismos en otros:
-
Abstencionismo
y compra de votos:
Uno de los grandes lastres, sino
es que el más importante, es el desinterés
o el rechazo que muchos expresan con respecto de la política; esto se
refleja en el hecho de que más de la mitad de los mexicanos empadronados no ejercen
su derecho al voto; la alta tasa de abstencionismo (según el IFE, en el 2009
fue el 55.2 por ciento) refleja el desencanto por la política, por los
políticos.
Otro elemento que atenta contra
la construcción de la democracia naciente, es la compra del voto y coacción del mismo. Existen diferentes formas
en las que esto se realiza y, aunque se pensaba que ya no existía en nuestra “moderna democracia” asistimos a
continuos actos que aprovechan la necesidad, la pobreza y miseria, para comprar
los votos por dinero o bienes materiales. Y en el peor de los casos: “promesas”
que nunca cumplen.
La ignorancia también juega un papel importante, pues se hace creer
a las personas que las obras y servicios públicos se realiza por la bondad de
la autoridad o partido en el gobierno,
sin aclarar que se pagan con los impuestos de los ciudadanos.
Peor aún es la coacción, pues hay maneras de obligar a votar a las personas por
un partido o grupo so pena de perder los beneficios de programas sociales.
Todos estos vicios deben ser erradicados con ética, coherencia, sacrificio y
generosidad en busca del bien común.
Entonces ¿Cómo votar de forma responsable?
El instrumento del voto es
eficaz, legal y moral si se hace buen uso de él, para lo cual recomiendo cuatro
puntos a considerar:
1.- Debemos estar conscientes de
que como ciudadanos, los cristianos no debemos dejar de cumplir con nuestra
responsabilidad en los procesos electorales.
2.- Es importante reconocer que
no partimos de cero. El sistema y la cultura democrática han tenido grandes
avances durante las últimas décadas, sin embargo existe, como ya mencioné,
grandes desafíos que amenazan con hacerla retroceder. La participación no se
reduce al ejercicio del voto el 1 de julio, esto seria muy pobre y poco útil. A
los gobernantes, en cualquier nivel hay que monitorearlos, ver sus compromisos,
exigirles, auditarlos y no volver a votar por ellos si no cumplieron sus
promesas o si se sirvieron de su puesto para beneficio personal o de grupo.
3.- Los obispos mexicanos han
dicho que la sociedad debe ir construyendo un estado basado en principios
éticos, comprometidos con una cultura de no violencia y de respeto a toda vida.
4.- Esta bien claro que todo
ciudadanos tiene la libertad consagrada por el derecho natural y nuestra Constitución,
de elegir entre varias opciones, cada una con forma distinta de proyectar el
futuro de nuestro país y el de cada uno de nosotros. Debemos ser conscientes de
que nadie puede sustituirme u obligarme a elegir, pero si tenemos la obligación
de ejercer correctamente esta libertad conforme a nuestra conciencia.
El Pontificio Consejo “justicia y
paz” afirma con toda claridad que: “una autentica democracia no es sólo el
resultado de un respeto formal de las reglas, sino que es el futuro de la
aceptación convencida de los valores que inspiran los procedimientos
democráticos: La DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA, EL BIEN COMUN, como criterio
regulador de la vida política.
Y como dijo el beato Juan Pablo
II: “una democracia sin VALORES se pervierte así misma, deja de SERVIR a las personas y se prostituye en forma de
autoritarismo de las mayorías”.
Los cristianos católicos, estamos
llamados a ser la “Sal y luz “del mundo, con nuestro voto a favor de la vida,
de la dignidad de la persona, de la libertad, de la justicia, de la democracia,
de la igualdad y libertad de culto y de conciencia. Estamos llamados a promover
una democracia con VALORES para no destruir nuestra nación con la dictadura del
relativismo imperante, que también busca instalarse en la política o desde la política.
Voto razonado, voto responsable,
vota por México.
sábado, 19 de mayo de 2012
Hace exactamente 1 año, al cumplir su 60 aniversario de vida Sacerdotal, hicimos esta entrevista publicada en el numero de Comunidad de FE correspondiente a Junio de 2011. Hoy queremos darle replica a ella y extender un homenaje a este gran Hombre, que con su vida nos lleno de ejemplo... Descanse en Paz
Pedro Villegas Ramírez
60 años de Evangelización y entrega al Señor
"Cumplir 60 años de Sacerdote, es un privilegio providencial que mueve a una gratitud profunda a Dios, a la Iglesia y a los contemporáneos que me ayudaron a Construir lo que ha sido mi obra"
03 de Junio / 1951-2011. 60 años han pasado desde aquella Celebración Eucaristica, en la que por manos del Señor Arzobispo Don Juan Navarrete y Guerrero, recibieron el sacramento del Presbiterado un grupo de jóvenes, entre ellos nuestro gran reconocido Mons. Pedro Villegas Ramírez, originario del Puerto de Guaymas, estudiante de la Parcela y Sacerdote Visionario, y reconocido Humanista, Pastor y Filantropo.
Durante sus primeros años de vida, el Padre Pedro, observó y convivió de cerca con las obras sociales del Padre Francisco Navarrete; El Padre Pedro nos comenta que "La herencia visionaria, del Padre Francisco Navarrete y Guerrero (párroco de la Iglesia de San Fernando, en Guaymas, Sonora). Sacerdote que me inspiró con su vida y su ejemplo en la elección vocacional que hice desde los 12 años.
El Padre Francisco Navarrete, era un hombre carismatico; un gran Orador Sagrado y tenía una visión social sumamente amplia. El construyó en su Parroquia en Guaymas, un asilo de anciano, sociedades mutualistas (que ayudaba mucho a la gente pobre); levantó negocios para individuos que no tenían un capital para iniciar algún trabajo; y tenía tambien una casa para niños huerfanos. En todos los barrios diferentes de Guaymas creó obras sociales.
Todo eso era una obra muy visible, tuve la fortuna de acompañarlo durante mi niñez, a visitar esas obras, de tal suerte que cuando decidí entrar al Seminario, yo consideraba como parte central de mi vocacion, el crear obras de beneficio Social, por eso encontrarme con una moribunda en una de mis funciones de capellán en un asilo de tuberculosos y al pedirme ella (que estaba en agonía) que me quedara con tres de sus hijos, yo acepté casi sin pensarlo".
Sin embargo también agrega que todo esta obra no hubiera sido posible sin la ayuda de la Providencia, pues las condiciones para que este proyecto continuara se fueron poniendo a la orden del día. Se consolidó con la creación del Instituto Kino, y la misma Universidad Kino, creando asi mismo, una escuela Secundaria y las Preparatorias, la ayuda nunca de Dios nunca faltó.
El Padre Pedro con su voz alegre nos comenta que "Después de 60 años, me siento un Sacerdote privilegiado por Dios porque me permitió la culminación de mis proyectos y me conserva con salud y facultades para proseguir el perfeccionamiento de esta obra"
El hablar de Instituciones Kino, es hablar de casi una población mayor a 20,000 personas, y el Padre Pedro nos comenta que los porcentajes son, un 60 % ha llegado a concluir una profesión y el 40 % se integra con personas que son utiles a la sociedad, que han formado un hogar cristiano, que tiene hijos educados dentro de nuestra religión y que son hombres que sirven a su sociedad y a su Patria.
Al llegar a los 75 años de edad, todos los Sacerdotes, presentan su carta de Renuncia al Obispo, el Padre Pedro, desde hace ya varios años, realizó este trámite que por Ley (Eclesistica) deben cumplir, "Por fortuna, recibí de parte del Señor Arz Ulises Macías, el nombramiento de Director Espiritual de las Instituciones Kino y eso me da una amplia visión que me permite participar en la parte mas importante de esta obra.
El nombramiento que recibí es fecundo, sobre todo porque atañe a la parte mas importante de las Instituciones que es el aspecto espitirual y de esa manera me da presencia en todas las obras." Comenta el fundador de las Instituciones Kino.
Al llegar a los 60 años, se llega a una nueva etapa de vida, es por eso que Mons. Villegas, platica que en esta nueva etapa de su vida, espera "la consolidación de los proyectos ya realizados, consolidarlos moral y espiritualmente y consolidarlos economicamente también, para que nunca se pierda el perfil social de estas obras, que nunca se vayan a convertir en negocios lucrativos, que se establezcan cuotas y que se salgan por un lado del sentido gratuito de las instituciones o de ciertos cobros que sean de nivel social, para gente de bajos recursos y que se establezcan y se conserven becas para todos aquellos que las requieran y las necesiten."
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