sábado, 18 de junio de 2016

Programa Oficial de la visita del Papa Francisco a la JMJ Cracovia 2016 Del 27 al 31 de Julio de 2016




Miércoles 27 de julio de 2016
4:00pm Llegada al Aeropuerto Internacional Juan Pablo II Cracovia – Balice
CEREMONIA DE BIENVENIDA
5:00pm Llegada al Castillo Real de Wawel
ENCUENTRO CON AUTORIDADES Y CUERPO DIPLOMÁTICO
5:40pm VISITA DE CORTESÍA AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE POLONIA
6:30pm CATEDRAL DE WAWEL (CRACOVIA) – ENCUENTRO CON LOS OBISPOS POLACOS
Oración silenciosa ante la tumba de San Estanislao donde se exhiben también reliquias de san Juan Pablo II, veneración del Santísimo Sacramento en la capilla que se encuentra detrás del altar.
Discurso del Santo Padre
AL ATARDECER: RESIDENCIA DE LOS OBISPOS DE CRACOVIA
Desupués de la cena, el Santo Padre se asomará a la Ventana Papal para saludar a la multitud reunida en la plaza enfrente de la Residencia de los Obispos de Cracovia.
Jueves 28 de julio de 2016
7:40am Traslado a Balice, con una parada en el CONVENTO DE LAS HERMANAS DE LA PRESENTACIÓN
Las hermanas de esta comunidad, junto con algunos estudiantes, lo esperarán en la entrada de la Capilla de San Juan Bautista y San Juan Apóstol.
Oración comunitaria en silencio
9:45am Llegada al MONASTERIO DE JASNA GÓRA
Oración en la Capilla de la Imagen Milagrosa de la Nuestra Señora de Jasna Góra
10:30am MISA en el marco de la Celebración de los 1050 años del bautismo de Polonia
Esta Misa es un evento de importancia nacional, en el marco del Jubileo de los 1050 años del bautismo de Polonia. El área del Santuario puede albergar a 300.000 fieles aproximadamente. Obispos y muchos sacerdotes polacos concelebrarán, en presencia del Presidente de la República de Polonia y las más altas autoridades del país.
5:00pm Entrega de las llaves de Cracovia y viaje en tranvía hacia Parque B?onia
En la plaza enfrente al Arzobispado, el Presidente de Cracovia entregará las llaves de la ciudad al Santo Padre. Luego, el Papa Francisco viajará en tranvía hacia Parque B?onia con jóvenes discapacitados.
5:15pm Arribo al Parque B?onia
El Papamóvil se trasladará entre los fieles. Se espera alrededor de 600.000 jóvenes
5:30pm CEREMONIA DE BIENVENIDA (1 hora y media, aprox.)
Luego de la cena, el Santo Padre se asomará a la Ventana Papal para saludar a la multitud reunida en la plaza enfrente del RESIDENCIA de los Obispos de Cracovia.

Viernes 29 de julio de 2016
7:00am MISA PRIVADA en la capilla del RESIDENCIA de los Obispos en Cracovia.
9:30am VISITA A AUSCHWITZ
Este año se cumple el septuagésimo quinto aniversario del martirio de San Maximiliano Kolbe. El Santo Padre visitará el campo de concentración. Traspasará él solo la puerta de entrada. En la entrada de la barraca 11 el Santo padre se encontrará personalmente con 15 sobrevivientes del campo. Oración privada en la celda del martirio del Padre Kolbe.
10:30am VISITA A BIRKENAU
El Santo Padre se trasladará en coche desde la entrada principal del campo siguiendo el recorrido de las vías, hasta donde se encuentra emplazado el Monumento Internacional a las Víctimas del Campo, donde se reunirán alrededor de 10.000 visitantes. El Papa Francisco se detendrá para orar en silencio delante del monumento.
Encuentro personal con 25 "Justos entre las Naciones”
Discurso del Santo Padre
4:30pm Traslado a Prokocim.
VISITA AL HOSPITAL PEDIÁTRICO UNIVERSITARIO
Este hospital es uno de los más importantes de Polonia, donde se atiende a 30.000 pacientes internados y 200.000 niños con tratamiento ambulatorios por año. Alrededor de 50 niños se encontrarán reunidos en la sala de recepción del hospital junto con sus padres.
Discurso del Santo Padre
Visita privada a algunas áreas de la guardia de emergencia del hospital en la planta baja, acompañado por el Director y padres de algunos niños.
Oración en la capilla del hospital.
6:00pm VÍA CRUCIS con los jóvenes en Parque B?onia
Al finalizar el Vía Crucis el Santo Padre dirigirá unas palabras a los fieles
Luego de la cena, el Santo Padre se asomará a la Ventana Papal para saludar a la multitud reunida en la plaza enfrente del RESIDENCIA de los Obispos de Cracovia.
Sábado 30 de julio de 2016
8:30am VISITA AL SANTUARIO DE LA DIVINA MISERICORDIA EN ?AGIEWNIKI
Capilla de Santa Faustina Kowalska. Hermanas de la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia estarán presentes junto con las jóvenes que tienen a su cuidado. Oración en la capilla ante la tumba de Santa Faustina
8:45am Traslado en el Papamóvil hacia el SANTUARIO DE LA DIVINA MISERICORDIA.
9:00am Pasaje de la Puerta Santa de la Misericordia
El Santo Padre entrará en el Santuario a través de la Puerta Santa de la Misericordia
9:15am Liturgia de RECONCILIACIÓN en la que participarán los jóvenes.
El Santo Padre confesará a cinco jóvenes en los siguientes idiomas: italiano, español y francés. El Papa Francisco es el tercer Papa, luego de san Juan Pablo II y Benedicto XVI, que visitará el Santuario de la Divina Misericordia, pero el primero que confesará allí.
10:30am SANTA MISA en el SANTUARIO JUAN PABLO II con sacerdotes, consagrados y seminaristas de Polonia.
Habrá alrededor de 2.000 personas en el Santuario: sacerdotes, religiosos, consagrados y seminaristas de toda Polonia. Se prevé la participación de 5.000 personas en la misa, reunidas delante del templo.
1:00pm ALMUERZO CON JÓVENES
El Santo Padre almorzará con el Arzobispo de Cracovia, un traductor y 12 jóvenes representantes de diferentes países: una chica y un chico de cada continente y un chico y una chica de Polonia.
7:00pm Llegada a CAMPUS MISERICORDIAE
Pasaje de la Puerta de la Misericordia junto con cinco representantes de la juventud
7:30pm VIGILIA DE ORACIÓN CON LOS JÓVENES
Domingo 31 de julio de 2016
8:45am Llegada a CAMPUS MISERICORDIAE
Bendición de los dos edificios de Cáritas: La Casa de la Misericordia para pobres y ancianos y la Casa de Pan, almacén de alimentos para los más necesitados.
Recorrido entre los fieles
10:00am MISA FINALque señalará la conclusión de la Jornada Mundial de la Juventud.
Envío de los jóvenes como testigos de la Divina Misericordia. Anuncio del lugar en el que se llevará a cabo la próxima Jornada Mundial de la Juventud.
5:00pm Llegada del Santo Padre a Arena Tauron para ENCONTRARSE CON LOS VOLUNTARIOS DE LA JMJ y del Comité Organizador Local y patrocinadores.
6:15pm Llegada a Balice (sector militar).
CEREMONIA DE DESPEDIDA DEL SANTO PADRE

lunes, 13 de junio de 2016

“Cuando México ofreció ser la Sede Pontificia”



Ver y Creer 

Roberto O’Farrill Corona 


Seguramente usted se asombrará al enterarse de que la historia de México registra que nuestra noble nación invitó al Papa a que trasladase la Sede Apostólica a nuestra tierra. En efecto, el presidente de la República Mexicana, José Joaquín Herrera, en 1849, el 12 de febrero, le extendió al papa Pío IX una carta firmada ePalacio Nacional, para invitarle a que trasladase su residencia a México, con estas palabras: “Beatísimo Padre, encontrará en México siete millones de hijos llenos de amor y veneración hacia su sagrada persona”. 
Esta fascinante historia comenzó la noche del 24 de noviembre de 1848, cuando Pio IX tuvo que salir de Roma para exiliarse en la fortaleza de Gaeta, reino de Nápoles, durante la Revolución Liberal de 1848 en la República Romana en momentos en que su seguridad le impidió continuar en el Vaticano enfrente de las revueltas. El Papa llegó a Gaeta a principios de diciembre, donde permaneció cinco meses asilado por Fernando II, rey de las Dos Sicilias, con toda la corte pontificia. 
El 4 de diciembrePío IX envió, desde Gaeta, una carta al presidente de México y a otros jefes de Estado con quienes mantenía relaciones diplomáticas, para anunciarles su exilio y narrar las privaciones a las que los impíos le habían reducido. 
Por su valor histórico, reproduzco el texto íntegro con el que el Presidente Herrera respondió al Papa: 
A Su Santidad el Sumo Pontífice Pio IXSantísimo PadreNo es fácil que yo acierte a explicar a Vuestra Santidad la desagradable sorpresa que al gobierno y pueblo de la Republica Mexicana ha causado la noticia de los infaustos sucesos de Roma, de que Vuestra Santidad se digna hablarme en su carta datada en Gaeta el 4 de diciembre del año próximo pasado. Nada podía ser mas doloroso para México, que saber que el Padre común de los fieles vive en amargura, y que su sagrada persona ha sido objeto de una sacrílega violencia en la capital misma de sus Estados. Semejante atentado es un escandalo para el orbe todo; y él imprime sobre sus autores una mancha perdurable, que nada bastará a borrar. 
En el actual orden del mundo, la absoluta independencia del Sumo Pontífice, y por lo mismo el pleno derecho de soberanía temporal en sus Estados, es una condición necesaria para el libre e imparcial ejercicio de la suprema potestad espiritual, que al mismo Pontífice compete en calidad de jefe de la Iglesia. Las naciones católicas no podrían ver sin alarma y sin un profundo sentimiento, que en Roma se levantase un poder de cualquier genero, no subordinado efectivamente a la Santa Sede, pues tal poder amenazaría menoscabar la independencia del Pontífice, y según el curso ordinario de las cosas humanas, tarde o temprano acabaría por hacerlo. Si tal novedad se realizase de una manera estable, ella produciría consecuencias funestísimas para la comunión católica. Egregiamente dice Vuestra Santidad, que los impíos atacando el poder temporal de la Santa Sede, dirigen en realidad sus tiros contra la Iglesia de Jesucristo. Ella, sin embargo, saldrá vencedora en la lucha: la historia de diez y ocho siglos demuestra que el que la gobierna desde los cielos, nunca la sujeta a una prueba, sino para glorificarla con nuevos triunfos delante de los hombres. Inmediatamente que fue en mis manos la carta de Vuestra Santidad, dispuse que se diera cuenta con ella a la representación nacional en la cámara de diputados y el senado. Y ella, fiel interprete de los sentimientos que animan a los mexicanos, va a expedir un decreto de que remitiré a Vuestra Santidad un ejemplar. 
          Permítame Vuestra Santidad agregar por conclusión una palabra, aun riesgo de que ella pueda parecer extraña. Las naciones católicas de Europa se habrán honrado en ofrecer cada una en su territorio magnifica hospitalidad al Padre común de los fieles, ahora que la ingratitud de algunos lo ha obligado a ausentarse temporalmente de la insigne ciudad donde fijó su silla el primer Pontífice cristiano. Mas si en los decretos de la Providencia estuviera que uno de sus sucesores hubiese de ilustrar con su presencia las regiones del Nuevo Mundo, Vuestra Santidad, Beatísimo Padre, encontrará en México siete millones de hijos llenos de amor y veneración hacia su sagrada persona; y que tendrían a ventura recibir inmediatamente de sus manos la bendición paternal. 
          Dígnese Vuestra Santidad derramarla desde su actual morada sobre el gobierno y el pueblo de la Republica, y aceptar el profundo respeto y la filial veneración con que soy, Beatísimo Padre, de Vuestra Santidad, muy devoto y reverente hijo (firma) José Joaquín de Herrera”. 

martes, 2 de septiembre de 2014


Roberto O’Farrill Corona

Ver y Creer

“San Agustín”

Tan famosa como desconocida es la expresión de san Agustín: “Ama y haz lo que quieras”. Famosa, porque es conocida de todos; desconocida, porque muchos ignoran a qué se refiere, y a algunos hasta les parece contradictoria. Para comprenderla habrá que expresarla en su totalidad: “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor”. Así se comprende que cuando se pone amor en todo lo que se hace, se hará bien.

San Agustín, quien fuera obispo de Hipona -hoy Argelia- es un fascinante Doctor de la Iglesia que la primera etapa de su vida la pasó como casi todos los jóvenes, aunque luego, a partir de su encuentro con Dios, fue cuando Dios pudo hacer, con amor, grandes cosas en él, mostrándole la verdad que tanto se había empeñado en buscar, al punto de llegar a afirmar que la verdad no se busca, la verdad nos encuentra.

Dios quiso dejarnos por mucho tiempo a este hombre de conspicuas ideas, portentosa mente y excelsa elocuencia. Nació en Tagsate, al norte de África, en lo que hoy es Argelia, el 13 de noviembre del año 354 y murió casi 76 años después, el 28 de agosto del año 430 durante el sitio de Genserico -rey de los vándalos- puso al puerto de Hipona.

Agustín aprendió de Patricio -su padre- a aborrecer a los cristianos, aunque también aprendió de Mónica -su madre- a conocerlos y a amarlos. La esposa y madre logró convertir al esposo y al hijo; a Patricio al final de su vida y a Agustín al término de su adolescencia.

De joven, se interesó en la literatura, estudió para abogado y dio clases de retórica, pero también se entregó con exceso a los placeres. A los 19 años se enamoró de Cálida, una esclava con la que mantuvo una relación de 14 años sin poder casarse por su condición de esclava y con quien engendró a su hijo Adeodato. A los 20 años se enredó con diversas corrientes filosóficas y esotéricas griegas en su apasionada búsqueda de la Verdad, pero como no lograba distinguirla del error, cayó en el escepticismo. A los 30 años viajó a Milán, en el 384, para dar clases de retórica.

Fue en Milán donde Agustín se encontró con la Verdad tras escuchar los sermones del obispo san Ambrosio y de Simpliciano, un presbítero milanés. En el 385 Mónica se reunió con él para acompañarlo en su conversión. En el 386 conoció los escritos de san Pablo y quedó convertido cuando leyó: “No en comilonas ni en embriagueces, no en lechos ni en liviandades, no en contiendas ni en emulaciones, sino revestidos de nuestro Señor Jesucristo, y no cuiden de la carne con demasiados deseos” (Rm 13, 13). Estas palabras fueron como si una luz de seguridad se hubiera encendido en su corazón, desapareciendo para siempre las tinieblas de sus dudas. Así se convirtió a la fe y recibió el bautismo el 27 de abril del año 387.

De regreso a Tagaste repartió sus bienes entre los pobres y se retiró con unos compañeros a una pequeña casa para llevar vida monacal. En el 391 viajó a Hipona para fundar un monasterio. Allí, el obispo Valerio lo ordenó sacerdote y tras su muerte le sucedió en el cargo en el 395. La residencia episcopal la transformó en un monasterio, predicó por todas partes, escribió más de cien obras y presidió varios concilios. Allí también murió, pues no quiso huir del ataque de Genserico.

De sus escritos se destacan: “La Santísima Trinidad”, “La ciudad de Dios” y “Las Confesiones”, donde se lamenta de los vicios y pecados de su vida, revela sus experiencias con san Ambrosio -de quien aprendió que la Fe es demostrable y probable- reconoce que los libros de filosofía le enseñaban la verdad pero nunca la humildad, relata su proceso de conversión hasta el bautismo y explica los grados del conocimiento de Dios cuando afirma que “sólo en Dios está la verdadera bienaventuranza que todos apetecen, aunque no todos la buscan por los medios legítimos”, agradece a Dios por su conversión al cristianismo y concluye con la expresión: “Señor, es a ti es a quien se debe pedir, en ti es en quien se debe buscar, a ti es a quien se debe llamar: así se recibirá, así se hallará y así se abrirá”.

Sus restos-reliquia reposan en su basílica, en la ciudad de Pavía, en Italia, donde todavía resuena su gran legado de fe: “Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti”.

martes, 7 de agosto de 2012

Reflexiones del Padre Alberto


DOMINGO XVIII ORDINARIO.
(05 de Agosto de 2012)
Juan 6, 24-35.
“Señor, danos siempre de ese pan...”


Este domingo nuestra Fe nos ha congregado para expresarle al Señor nuestro respeto y deseo de conocerle, de servirle y agradarle, y quizá de solicitarle algún favor. Dios mira complacido la búsqueda que hacemos de su persona y nos escucha siempre atentos. En este día su mensaje nos señala la tendencia a considerar a Dios solamente como una fuente del bienestar personal y no tanto como un apoyo espiritual permanente.

En el evangelio de hoy, tenemos la continuación del pasaje de la multiplicación de los panes. Luego de aquella jornada en la que Jesús estuvo al lado de la multitud que lo buscaba,  compartiendo su tiempo y enseñanzas, y donde realizara para ellos el milagro de los panes, se ve nuevamente asediado por la gente. Aquellos panes y pescados milagrosos llevaban la huella de la bondad del Señor por sus hijos que padecían hambre.  Pero nadie la pudo descubrir; todos los que comieron hasta quedar satisfechos en su cuerpo, en sus necesidades vitales, quieren permanecer al lado de Jesús para verse de nuevo beneficiados con otros prodigios, y Cristo sentencia: “No me buscan por haber visto signos, sino porque comieron pan hasta saciarse”. Es decir, “No han sabido sustentarse de los signos de  Dios, sino del alimento que nutre  el cuerpo solamente”.

El verdadero alimento. Jesús aconseja a quienes lo buscan con curiosidad,  que el verdadero alimento que fortalece y engrandece  a la persona es el que  damos  a nuestro espíritu.  Cristo, a lo largo de su vida  hizo muchos milagros, y en cada uno de ellos estaba el sello de Dios; en cada uno de ellos había motivos para reconocer la grandeza, poder y bondad de Dios,  y todos eran dignos de alabanza. Pero para la gente los milagros solo eran  motivo de alegría y admiración, eran pocas, muy pocas las personas que a partir de ellos  se entregaban a creer en Dios.
Lamentablemente en nuestros días, no hemos cambiado mucho, o tal vez hemos rebasado con mucho lo que Jesús vio entre quienes lo buscaban, porque muchos ya ni siquiera buscan a Dios, por estar ocupados consigo mismos.
En estos días,  la publicidad nos despierta el apetito de los sentidos, queremos ver, tener, y hacer. Apoyados en ese gran don que Dios le dio al hombre, la libertad, tendemos a pensar que tenemos derecho a cualquier cosa, vestir bien, a calmar nuestros apetitos, incluso a llevar a cabo excesos y atropellos a la dignidad de los que más cerca están de nosotros; se nos ha hecho creer que debemos poner todo nuestro cuidado en el bienestar de nuestro cuerpo, nuestra apariencia física debe ser casi perfecta, sin sobrepesos ni arrugas, ni canas, siempre lucir muy joven. Hoy se nos enseña una opción de vida “de calidad”, que exige el bien material; si no se cuenta con los recursos para allegarse lo que se anuncia, no eres feliz, no vales. Hoy la grandeza de la persona se reduce a la apariencia física, a lo superficial, al cuerpo.  ¿Y nuestro Espíritu? ¿De qué manera lo cuidamos? En estos días,  hay hambre de todo, menos de Dios.

 “No busquen el alimento que se acaba, sino aquel que dura para la vida eterna”, nos dice Jesús en el Evangelio. ¿De qué nos sirve tener una figura perfecta, o poseer todo lo que dicen que es necesario para ser feliz, si no tenemos nuestro espíritu fortalecido con la Palabra de Dios?
 Jesús obsequió pan a la multitud aquella, pero con el fin de  que desearan otro tipo de pan. Jesús deseaba que una vez visto el poder del Hijo, aspiraran a conocerlo más y unirse a Él. Pero ellos siguieron  ubicados en lo material, en lo terreno. Igual que nosotros.
La misión de Jesús en el  mundo no era deslumbrar a todos con panes y pescados en abundancia, sino dar a conocer a Dios. Y en la actualidad, Él está cerca y atento de nosotros, pero no para cumplir  peticiones y resolver nuestros problemas únicamente, como nunca ha dejado de hacerlo, nos acompaña para que comprendamos que su presencia es un don, un regalo muy valioso para nuestra vida. Esos signos que Dios nos hace casi a diario, pueden pasar inadvertidos para quienes solo se ocupan de sus necesidades materiales.

El alimento espiritual, ¿cómo adquirirlo? En el Evangelio la multitud busca a Jesús, porque esperaba mucho más para su beneficio; en estos días es notorio que buscamos a Dios la mayoría de las veces, en nuestras necesidades, si contamos con el tiempo para ello, o si nos sentimos dispuestos a ello (“si nos nace”); nuestro tiempo lo empleamos en ocupaciones y deberes, el trabajo,  la escuela, la diversión y esparcimiento propio de estas vacaciones, en todo aquello que representa un bien personal. Atendemos con esmero nuestro cuerpo y qué bien que así sea, porque la salud es un don de Dios, que como todos ellos, debemos cuidarlos y multiplicarlos. Pero no debemos descuidar el Espíritu, el alimento para el alma. ¿Cómo podemos alimentarnos espiritualmente? La Eucaristía es el gran momento en el que Jesús nos ofrece el alimento de su cuerpo, el Pan de Vida. “Qué larga y aburrida la misa”, “qué calor hacía”, “no pude escuchar nada”, llegamos a comentar; pero qué corto nos resulta el tiempo de la película o programa favorito, los momentos con quien nos alegra. La oración es una de las más bellas expresiones de la Fe. La oración, para algunos es complicada y monótona, propia de personas mayores; en cambio la reunión familiar, los comentarios faltos de caridad  hacia los demás no son nada monótonos. La lectura de la Biblia,  es acercarse a Jesús como uno más de aquellas multitudes que deseaban conocerle, pero nos resulta confusa y le guardamos respeto a nuestro ejemplar de las Escrituras que tenemos en casa, y nada complicado nos parece leer los libros de moda, sobre todo aquellos que supuestamente revelan lo que la Iglesia nunca ha querido enseñar. Las visitas al Santísimo. No visitamos el Sagrario para conversar con Dios tranquilamente, pero sí a la novia, y amigos porque de lo contrario, hay problemas, si  descuidamos el trato con los que apreciamos, la relación se deteriora. ¿Y nuestra relación con Dios en qué términos se encuentra? Los convencionalismos, las modas, la publicidad,  no deben llevarnos a dejar fuera de nuestra vida a Dios, ni a olvidar el deber de alimentarnos de Él.

El Pan de Dios asegura nuestra vida en el mañana. El Evangelio de este día puede ser un reflejo de nosotros, quienes nos dirigimos al Señor solicitando algo, esperando algo por motivos muy justos y nobles, teniendo el corazón vacío de Él. Sin ningún hambre de su persona. ¿Cómo nos atrevemos a pedirle a Dios, cuando no hemos dado muestras de conversión, de sinceridad, ni hemos demostrado que somos verdaderos hijos suyos?
En nuestro paso por el mundo nos preocupamos por el presente, por las cosas de todos los días,  pero es también aquí donde debemos prepararnos para el mañana, para nuestro paso a la eternidad. ¿De qué manera? Amando y respetando a Dios, conociéndole y sirviéndole con nuestra obediencia, aprovechando los momentos que alimentan el espíritu.
Las cosas de este mundo, siempre nuevas, nos pueden asombrar, fascinar, y dar comodidad, pero nunca serán suficientes para saciar el alma. Nos podrán entretener y ser muy útiles,  pero no nos llenarán.  El espíritu solamente lo saciamos con los bienes espirituales, y el mayor de todos es el Pan de Vida. Quien realmente nos satisface es Dios, por eso siempre debemos buscar conocerle.
Las cosas de este mundo no nos servirán en la vida eterna, pero en cambio nuestro amor por Dios, la fe,  será lo único que nos acompañará y por ella seremos acreditados  ante el Señor para finalmente vivir a su lado.  

Dios se complace en sus hijos cuando le pedimos algo, es signo de humildad y confianza, pero por lo general hay algo que no pedimos con demasiada frecuencia: “Señor, que nunca me falte el hambre de ti”,  “que mis preocupaciones no me lleven a ignorarte, o mis cruces a reprocharte”. Pidamos siempre al Señor  el poder apreciar las muestras de su amor que nos da a lo largo de nuestra vida y que su bondad nos mueva a reconocer que lo que realmente nos alimenta es su persona y su palabra, la cercanía que podemos mantener con Él viviendo a plenitud nuestras eucaristías.
No busquemos a Dios con intereses terrenos, mundanos, porque un cristianismo vivido así, que espera ser recompensado, que busca al Señor  para pedir ese “pan” que sustenta su vida (diversión, bienestar, desahogo, bienes...), resultará decepcionante en el presente y terrible en el mañana. El que tiene todo lo que quiere, en algún momento se siente solo, pero quien tiene a Dios consigo, lo tiene todo.

   Busquemos estar verdaderamente unidos a Dios por medio del alimento de su cuerpo, para después expresar ese  amor  y esa hambre del Señor a nuestro prójimo con nuestras  obras.